Gatos y bebés recién nacidos en una misma casa

September 29, 2015

Muchas mamás tienen temor a la hora  de tener a su bebe y a su gato en casa, queremos compartir este artículo de la web cosas de gatos, esperamos que resuelva muchas de sus dudas.

 

La vida entre bebés y mininos es posible, y la adaptación será sencilla si sigues estos consejos.

 

Los falsos rumores sobre los peligros de los embarazos con gatos en casa (repetimos, los gatos no son los culpables de la toxoplasmosis) hacen que muchas mujeres que se queden en estado se planteen qué hacer con sus gatos.

 

Y tras asegurarse de que el gato no es ningún peligro para su embarazo, les surgen los miedos de cómo se portará su gato cuando empiece a convivir con el recién nacido (muchas veces miedos infundados por las opiniones de otra gente ignorante).

 

Pues bien, la convivencia entre bebés y gatos lleva siglos existiendo, y si se trata con el cuidado necesario y las prevenciones recomendadas, puede llegar a ser positivo para todos (bebé, gato y mamá).

 

Cómo preparar previamente la llegada del recién nacido

 

El carácter territorial del gato hace que dos de los sentidos qué utilice más para reconocer a otros (objetos y personas) y a así mismo sean el olfato y el oído.

 

Los ruidos pueden llegar a ser un enemigo del gato si le causan estrés, por lo que antes de traer al bebé a casa, incluso durante el embarazo, la futura mamá puede ponerle grabaciones de llantos de bebé al minino. De manera suave, el gato se irá acostumbrando al sonido del bebé que le acompañará durante bastante tiempo. A medida que el gato se va habituando a las grabaciones, estas pueden ser cada vez más intensas.

 

Cuando el bebé nazca y esté en la clínica, alguien de la confianza del minino puede llevarle una mantita, pañales, etc. Para que el gato vaya oliéndolo y habituándose a la fragancia del recién nacido.

 

Tanto con las grabaciones como con el contacto con el olor del bebé, es recomendable premiar al gato, hacerle jugar, hablarse con tono suave… y así relacionará estos elementos con algo positivo.

 

 

Cómo preparar al gato para la llegada del bebé a casa

 

Es muy posible que cuando el bebé llegue a casa, la mamá no venga sola. Si el gato es sociable, puede que no haya problemas; pero si al gato no le gustan mucho las visitas, lo mejor es prepararle una habitación para él solo, que esté tranquilo y salga cuando se termina el bullicio.

 

El encuentro entre bebé y gato tiene que ser natural, y estar supervisado por un adulto. Es posible que el gato se acerque a olfatearlo, incluso cuando el bebé esté mamando. Si estos encuentros se acompañan suavemente de elementos positivos (premios, caricias, etc.) será mucha más sencilla la adaptación entre los dos pequeños.

 

La cuna del bebé y el gato

 

Hay un falso mito que dice que los gatos chupan el aire de los bebés, y no pueden dormir juntos para que no se asfixien. Eso no es cierto, pero sí que es recomendable que gatos y bebés no duerman juntos durante los primeros meses. El gato seguramente buscará el calor, y puede ponerse al lado de la cabecita del bebé (que no tiene suficiente movilidad para buscar el aire si le tapa la nariz).

 

Para evitar estas situaciones, lo mejor es poner una red a la cuna. También se puede cerrar la puerta de la habitación cuando el bebé esté dentro durmiendo (idealmente con una puerta transparente para que el gato pueda verlo y oírlo desde fuera).

 

Medidas de higiene

 

Evidentemente es importante mantener limpia la casa, incluida la bandeja de arena del gato. Y sobre todo cuando el bebé empieza a gatear, es recomendable que la comida y especialmente la arena del gato no estén al alcance del pequeño gateador.

 

Si utilizamos algún producto con el gato, es importante asegurarse de que no es nocivo para el bebé, por si este toca al minino.

 

Y si tenemos miedo de que el gato pueda arañar al bebé (cosa poco probable) lo mejor es cortar las uñitas del gato a menudo.

 

El gato no es causante de enfermedades para el bebé

 

Existen muy pocas enfermedades que se transmitan de gatos a humanos, por lo que no tenemos que ver al minino como un posible foco de infección para los bebés.

 

Incluso recientes estudios han demostrado que los bebés que viven con mascotas (como perros y gatos) tienen menos tos y estornudos durante el primer año de vida.

 

Muchos investigadores coinciden en que mantener al bebé en una burbuja puede hacerlo más débil y que no desarrolle correctamente su sistema inmunológico.

 

La alergia a los gatos es otro de los miedos que se tiene. Pero se ha demostrado que si el bebé no tiene alergia y convive con gatos desde pequeño tiene menos posibilidades de desarrollarla en el futuro.

 

¿El gato puede tener celos del bebé?

 

Otra de las preguntas que a menudo nos hacemos es si el gato puede desarrollar celos hacia el recién nacido, sobre todo porque tenemos tendencia a humanizar los sentimientos del minino.

 

El gato no desarrolla celos pero sí puede variar su comportamiento a causa del estrés y del cambio. Lo más importante es mantener las rutinas del gato, que es un animal de costumbres.

 

Si seguimos los consejos anteriores y tenemos paciencia, seguramente reduciremos las variaciones de comportamiento del gato.

 

Y por último, y no menos importante, los niños que conviven desde bebés con animales pueden desarrollar una sensibilidad y aprender unos valores muy importantes desde bien pequeños.

 

Fuente: Web Cosas de Gatos

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